"Yo tenia muchos triunfos, pero no tenia paz"
Tema: "Testimonio" J.L. Guerra, (Reproducir/Detener)

Juan Luis Guerra declaró a distintos medios el cambio profundo que tubo un su vida.

¿Pero qué llevó a Juan Luís Guerra a volverse cristiano? Esa pregunta se la hacen sus seguidores una y otra vez. Él la responde sin prisa:

"Yo tenía en mi vida muchos triunfos, fama y fortuna pero no tenía paz, vivía tomando pastillas para controlar la ansiedad y dos personas me predicaron y dijeron que la paz que buscaba, la podía encontrar ahí, en el Señor. Abrí mi corazón y no sólo encontré paz sino vida eterna".  
 
Para él, esta ha sido la decisión más acertada de su existencia. Y cree que no sólo un músico o alguien que se ha enfrentado a una vida tan complicada como la del espectáculo deberían darse la oportunidad de encontrar a Jesucristo. "Todos necesitamos la paz, esa es una realidad. Si yo hubiese sabido antes que la podía encontrar en el Señor, la hubiera recibido antes, mucho antes".  
 

Juan Luís Guerra y Testimonio

Hace algunos años invité al Señor Jesús a cenar conmigo. Me encontró desalentado y lleno de problemas. Aunque tenía muchas cosas, pues la música me había dado fama y dinero, había también un gran vacío en mi vida.
Pensaba que el éxito y los reconocimientos podían llenarme por completo, pero no fue así. Nada pudo darme la paz que tanto ansiaba, hasta el día en que me hablaron de Jesús. El Señor me dijo: "No temas" y mi corazón. Sanó mis heridas y me dio su salvación, su amor y su paz, que sobrepasan todo entendimiento.
La canción "Testimonio", es un recuerdo de mi fe:
  "No necesito pastillas para dormir si estás conmigo todos los sueños florecen cuando me hablas al oído. No necesito millones, ni acorralar los corazones, y solo en tu cafetera, todo el cielo enamorado, se cuela".
 Aun no sé cómo agradecerle esta vida en abundancia, pues mi más hermosa canción se derrite ante su Gracia. Es muy poco lo que puedo hacer por Él, pues Él dio toda su vida por mí. Desde que le encontré por primera vez, cada vez que me hablan del Señor Jesús me brillan los ojos. Él colocó todas las cosas en su lugar. Puso en mi corazón el derecho de decir públicamente a mí mujer que la amo, y lo importante que es, lo mismo que mi amado hijo, retrato de mi cariño.
Espiritualmente, ahora "ni es lo mismo ni es igual".
Jesús está tocando a tu puerta hoy, invítalo a cenar. Tan sólo abre tu corazón, pon tu vida en sus manos y descansa.
Juan Luís Guerra
Una noche entre Juan Luís y Dios
El intérprete muestra a los miembros de “Más que vencedores” parte de su próximo disco cristiano
Juan Luís Guerra protagoniza momentos únicos que son secundados por canciones y figuras reconocidas.

Para Juan Luís Guerra los martes en la noche son especiales, algo más que el final de un día cualquiera. La sala Manuel Rueda de la Escuela de Bellas Artes, ubicada en el Conservatorio Nacional de Música, es el lugar donde se reúne con los cristianos de la congregación “Más que vencederores” y donde el intérprete dedica dos horas de alabanzas y atención para el Señor. Por eso nunca recibe a “nadie, ni antes ni después del culto”, nos dijo uno de los “servidores”, nombre que se le da a quienes visten de uniforme y reciben a los recién llegados, cuando le pedimos conversar con Juan Luís.
La idea era vivir una experiencia de la que mucho se ha hablado, ser parte de un momento crucial, en el que bajo el signo de la adoración se reúnen en un mismo espacio fieles y devotos entre los que hay una buena cantidad de artistas. Este culto tan especial tiene sus requerimientos. Una persona cumple con el requisito de supervisar lo que sucede en la sala para que nada sea grabado. Un propósito que casi le cuesta su instrumento de trabajo a esta redactora, algo que finalmente no sucedió porque el “servidor” comprobara por sí mismo que “todo está en orden”. “Dios la bendiga, hermana”, se limitó a decir el hombre al tiempo que echaba por tierra la idea de El Caribe de entrevistar al líder de 4-40. Sin embargo, aunque hablar con Juan Luís sigue siendo una odisea, la experiencia de esa noche debe ser contada.
Un avance de su disco

A las 8:30 de la noche se apagaron las luces y una voz en “off” anunció que el culto estaba por empezar. De manera instantánea, los devotos que llenaban el salón alzaron sus brazos, iniciando un baile sincrónico al compás de la música energizante que provenía de atrás del telón. Segundos después, la espesa cortina se partió en dos, dejando al descubierto un coro de quince voces, ataviado con sotana azul y cuello dorado, una orquesta de más de trece músicos y, en el centro, una guitarra que tenía un único dueño: Juan Luís Guerra.

Los próximos treinta minutos quedaron sellados por las notas de cinco piezas de una belleza que estremece, las mismas que dentro de poco saldrán al mercado como parte de la producción cristiana de Guerra. Los temas compuestos por el mentor de 4-40 están llenos de plegarias de amor y gloria, y son interpretados por él y secundados por el coro. Hasta la última canción, nadie cambió de postura.
La parte musical fue una especie de preludio celestial que dejó el ambiente listo para escuchar la palabra de Dios. En ausencia de la hermana Sara, el mismo Juan Luís dirigió la ceremonia. El intérprete saludó a los nuevos hermanos, elevó una plegaria por los enfermos y presentó el tema del día: la historia de Jonás. “Se me ha hecho más fácil hacer tres conciertos que organizar el programa del día de hoy”, dijo.
Antes de comenzar formalmente la enseñanza, narró un corto cuento que arrancó risas y le dio un toque cálido y familiar a la sala. El capítulo bíblico, que comúnmente es bien conocido (el del profeta que arrojan al mar y se lo traga una ballena), se convirtió en algo nuevo, repleto de pequeñas moralejas. Entre un versículo y otro, llegaban ráfagas de buen humor. Todo, sin perder la postura reverencial que se necesita en estos casos.

Más tarde llegó el momento de “ofrendas y diezmos”, otros cánticos de alabanza y un adiós para concluir una cita que se repetirá el próximo domingo a las 10:00 de la mañana. Así terminó la jornada religiosa de un martes cualquiera, una noche entre Juan Luís Guerra y el Señor.
La fe y Juan Luís Guerra convocaron a una multitud en el Parque

La jornada soleada de ayer colaboró para que miles de personas se reunieran, desde temprano, en el Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba.

La cita era para el festival Córdoba 2001, organizado por unas 300 iglesias evangélicas de la ciudad, que convocó al predicador Luís Palau, al ex actor cómico Jorge Porcel y al cantante dominicano Juan Luís Guerra.

El viernes por la tarde, fueron 60 mil las personas que llegaron al escenario, montado en la bajada Pucará, y disfrutaron de las canciones de Guerra, además de escuchar la palabra de Palau.

Ayer, miles de familias desplegaron sillas, mesas y termos en el césped.

Desde las 19, participaron de las oraciones, escucharon los anuncios y resistieron el acoso infantil para comprar globos, gaseosas y golosinas.

Como el viernes, la celebración giró en torno a la figura de Jesús, y a la imagen carismática de Palau, quien transmitió un mensaje de esperanza, en medio de una situación social demasiado delicada.

Mucha gente hizo su arribo después de las 21, cuando se anunció la presentación de Juan Luís Guerra, quien deleitó al público con sus temas musicales más conocidos.

La despedida se produjo media hora después de la medianoche.
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Juan Luís Guerra : ‘‘Me basta con mi Iglesia y con pasear a Dios’’
 
Tras más de cuatro años de ausencia musical, Juan Luís Guerra lanza su segundo disco en poco más de un año, Colección Romántica, una recopilación de sus canciones de amor más famosas.

Miguel Angel Ordóñez
Santo Domingo.-

De una timidez y modestia extremas que le hacen ocultarse en un nos mayestático y una gran parquedad, el agobio de la trepidante fama pudo con este dominicano de remotos ancestros canarios. Tanto que decidió aparcar temporalmente su carrera para refugiarse en su propia empresa de radiotelevisión y en los Evangelios.

Precisamente su conversión evangélica es lo que ahora le da nuevos bríos a una fulgurante carrera en la que este baloncestista frustrado ha acumulado tres grammys y ha vendido cerca de 15 millones de discos. ‘‘No necesito millones ni acorralar los corazones’’, dice en su canción Testimonio, que incluye en su recopilatorio. Le basta con su ‘‘iglesia’’ y con ‘‘pasear a Dios’’. Por eso destina buena parte de sus ganancias a la Iglesia y a la Fundación 4.40, que busca paliar la pobreza de su país.

Pregunta: Fin de año, de siglo, de milenio... ¿buena excusa para volver la vista atrás?

Respuesta: Realmente lo que queríamos hacer es una recopilación de canciones románticas de la carrera de Juan Luís Guerra y 4.40, y por eso decidimos hacer este compendio, donde prácticamente están todas las canciones románticas que han sido básicas en nuestra carrera. Decidimos salir en España, y en febrero probablemente haremos el lanzamiento en el resto del mundo.

P: ¿Cuál de esas canciones le ha marcado especialmente?

R: Yo tengo mucho cariño por muchas canciones. Si tengo que coger una, yo diría que sería del pasado trabajo, No es lo mismo, no es igual, una canción que se llama Amapola, con la que me siento muy identificado. En realidad, las de Colección romántica son canciones que en su mayoría fueron un éxito: Bachata rosa, Burbuja de amor, Estrellitas y duendes..., todas esas canciones que fueron pilares de nuestra carrera.

P: Y de toda su carrera, ¿cuál es su canción favorita?

R: Sin duda, Ojala que llueva café. Quizás porque fue cosechada en los campos de Santiago de los Caballeros [una ciudad al norte del país]. Quizás porque es un himno a la esperanza y también porque armónicamente me atrae mucho la atención. Es denuncia y esperanza a la vez, que es lo maravilloso que tiene la canción.

P: La denuncia podría considerarse la gran tendencia de la música de Juan Luís Guerra junto a la vertiente romántica...

R: Sí, siempre me ha llamado mucho la atención poder conjugar denuncias en ritmos caribeños. Siempre. Es una de las cosas que más oía, a las que más atención ponía. Por ejemplo, con Rubén Blades, que fue antecesor, que hacía eso mismo con la salsa. Yo me preguntaba que por qué no podíamos trabajar con ese tipo de denuncia también a través del merengue. Siempre lo hago y siempre lo estaré haciendo.

P: Son muchos años, como 16, haciendo esas denuncias, y, sin embargo, los cambios en la sociedad dominicana son bastante tímidos.

R: Sí, siempre he dicho que las canciones no cambian a nadie. Cambian los dirigentes que tienen el poder para cambiar situaciones. Seguiremos haciendo canciones de denuncia, pero, repito, no cambian una sociedad.

P: Una virtud que le reconocen sus compatriotas es que en un país muy politizado, usted siempre se ha llevado muy bien con todos esos políticos y gobernantes. ¿Tal vez sus canciones son demasiado metafóricas para ellos?

R: No, ellos entienden, por supuesto que lo entienden, y están conscientes de las deficiencias que tenemos. En el ámbito, por ejemplo, de la medicina social tenemos grandes problemas, pero creo que es mejor que nosotros tratemos de solucionar esos problemas por otras vías, que es lo que estamos tratando de hacer a través de la Fundación 4.40 y de otro tipo de ayuda. Ellos comprenden la situación y saben de las deficiencias que tenemos. Soy muy renuente a hacer comentarios políticos. Soy de las personas que creen que después de que un presidente es electo, es mi presidente, y todo lo que debo hacer es apoyar a mi presidente, haya votado o no por él. Quizás antes puedo decir que ése es mi candidato favorito, pero, después que sale, borrón y cuenta nueva, debo trabajar para mi presidente y mi país. Las cosas, los problemas que podamos tener, los voy a esconder, porque lo importante es darle el apoyo a nuestro país. Ahora mismo voy a apoyar al presidente y al Gobierno, y trabajar juntos creo que debe ser la idea.

P: Su refugio en la Iglesia evangélica tuvo mucho que ver con ese parón en su carrera, ¿verdad?

R: No, en ese momento llegó a mi vida el maravilloso conocimiento del Señor Jesucristo y decidí hacer un paro, pero realmente ya estaba algo cansado. Si dejé de grabar fue porque no tenía nada que expresar. No voy a grabar por el simple hecho de tener un compromiso con una casa disquera. No tenía nada nuevo que ofrecer, y tuve la suerte de recibir todo el respaldo de Karen Music.

P: Son como 15 millones de discos vendidos, según su discográfica, tres grammys... ¿Su iglesia se lleva su diezmo?

R: Sí, claro que sí. El diezmo es bíblico y es realmente ahora mismo la bendición por la cual yo trabajo. Yo sé que dice la Palabra que el que le da al pobre le presta a Dios, el que le da a su iglesia le presta a Dios también. Yo soy muy fiel con la Palabra de Dios. Con relación a los discos y las cosas vendidas, realmente no sé cuántos discos he vendido, no tengo un control total, pero sí doy muchas gracias cada vez que me dan un Grammy o se vende un disco, porque eso quiere decir que el público todavía acepta el trabajo que uno hace.

P: En esta recopilación, el romanticismo se mezcla con la fe. Ya ha comentado en alguna oportunidad que canciones como Palomita blanca o Testimonio son puras oraciones.

R: Claro que sí. No necesariamente para tú expresar el amor a Dios tienes que hablar de Dios. Hay muchas manifestaciones que incluyen el amor de Dios, el amor a tu mujer, a la naturaleza, al prójimo, como son las denuncias, también. Si llega el momento de hacer canciones para Jesús, gloria a Dios, porque es el que más lo merece.

"Mi Dios es el dios de la Bilirrubina y el de Las Avispas"
 
By Katherine Moreno Sarmiento, CB Publishers & Services
November 11, 2004
 
Juan Luís Guerra es más alto de lo que parece, por eso prefiere estar sentado cuando habla con la gente, así puede mirarla a los ojos. Dominicano de nacimiento, este hombre que durante las décadas de los años 80 y 90 consiguió convertir los géneros del merengue y la bachata en referencias imprescindibles a la hora de bailar, acaba de terminar una extensa gira por siete países de Centro y Sur América, que lo llevó a reencontrarse, en vivo, con ese público que todavía sueña, dedica, baila y se enamora con sus canciones. Con los ojos brillantes y un tono pausado, Guerra asegura que en cada presentación sintió como si el tiempo se hubiera detenido.  
 
"Cada vez que llego a hacer un show me da la impresión de que el tiempo se detiene, creo que es una gracia de Dios", dice y es que ahora, Juan Luís Guerra es un cristiano feliz y que predica la palabra de Jesucristo.  
 
Su más reciente álbum, por ejemplo, es un regalo a ese Dios que le devolvió el sosiego. "En este disco intento mostrar que hubo un cambio importante en mi vida. Lo hice como un testimonio a lo que Jesús hizo conmigo. Es un regalo para él", dice y explica que muchos de los temas de "Para ti" están inspirados en pasajes bíblicos. Para la muestra un botón: "Las Avispas", primer corte promocional, en el que puede escucharse:  
 
"Tengo un Dios admirable en los cielos  
Y el amor de su Espíritu Santo  
Por su gracia yo soy hombre nuevo  
Y de gozo se llena mi canto.  
 
"Jesús me dijo que me riera  
Si el enemigo me tienta en la carrera  
También me dijo, no te mortifiques  
Que yo le envío mis avispas pa` que lo piquen  
Es verdad.  
 
Cuando aparece en el escenario, vestido de negro de pies a cabeza, con una camisilla blanca debajo de un gabán largo y oscuro, con esa barba poblando todo su rostro y esa sonrisa inolvidable, parece un pastor. Lo único que lo diferencia del pasado es que sus hombros se han caído un poco, por la edad, pero se sigue conservando intacto, "se ve igualitico", dice la gente que lo admira sin respirar. Y aunque parece que fuera a dar un discurso religioso, sin problema lanza un "Yo era de un barrio pobre del centro de la ciudad.." "ella de clase alta pa'decir verdad" contesta el público, y la gente enloquece.  
 
Por eso, con tono enfático, asegura que su música no ha cambiado a pesar de haberse convertido en un hombre cristiano. "El ritmo es el mismo, al igual que la energía. El nuevo disco por ejemplo, incluye tres merengues y una salsa. No creo que haya diferencia con mis otros trabajos, mantengo un mismo patrón. Mi gira de conciertos, que llamamos 'Veinte años de éxitos', es en realidad un recorrido por todo el trabajo de 440". Y agrega con una sonrisa para hacerse explicar mejor: "Mi Dios es el dios de la Bilirrubina y el de Las Avispas.

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